Uruguay cree que habrá un acuerdo beneficioso para sus intereses en la COP26

El ministro uruguayo de Ambiente, Adrián Peña, destacó la condición de Uruguay de "acreedor" en el cambio climático, pues se ve impactado por él pese a contribuir solo al 0.04% del total de emisiones.

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Adrián Peña
El ministro uruguayo de Ambiente, Adrián Peña.Efe/ Manuel Moncad

Glasgow, R.Unido.- El ministro uruguayo de Ambiente, Adrián Peña, se mostró este jueves "algo más optimista" acerca de un posible acuerdo en la cumbre del clima COP26 que responda a las necesidades de su país para la adaptación al calentamiento global.

"Hoy soy un poco más optimista que ayer. Cuando arrancamos teníamos una expectativa mayor de lo que luego fue sucediendo (...). Hoy podemos tener una razonable expectativa de que los acuerdos a los que se lleguen estén en la línea de lo que aspirábamos", dijo Peña en la COP26 de Glasgow (Reino Unido).

El primer ministro de Ambiente de la historia de su país -que ejerce desde 2020- explicó que "el gran problema para el Uruguay es la adaptación al cambio climático" y por lo tanto "contar con recursos para poder implementar los programas que tenemos diseñados y definidos se vuelve esencial".

Pese a recordar que "todavía falta" para llegar al anhelado pacto, Peña dijo que el enviado especial para el Medio Ambiente de EU, John Kerry, le transmitió hoy en una reunión bilateral que pueden esperar "noticias buenas, sobre todo vinculadas a la adaptación".

El ministro consideró que esta conferencia ha tenido más seguimiento en su país que otras cumbres del clima anteriores y ello es positivo pues es necesario "salir de tecnicismos y grandes declaraciones (...) y pasar a que la gente común entienda e incorpore elementos que nos lleven a tomar acciones".

"Esto afecta directamente a las personas, y es ahí donde creo que todavía estamos fallando un poco. Sobre todo en nuestro país, esto afecta a las personas que menos tienen, a las más vulnerables", añadió.

Más allá de los profundos cambios que supone el combate climático sobre sectores como la economía, Peña afirmó que la transformación "siempre es mucho más cultural que de otro tipo".

"Primero las mentes, los corazones, y luego viene el cambio", manifestó.

Un país acreedor

Al igual que ya hizo en su intervención del pasado martes ante los ministros de todo el mundo, destacó la condición de Uruguay de "acreedor" en el cambio climático, pues se ve impactado por él pese a contribuir solo al 0.04% del total de emisiones.

A su juicio, Uruguay "es uno de los países a los que se les debe, porque ha sido muy afectado por las decisiones de los países desarrollados (...). Son países que ya son ricos, nosotros estamos tratando de desarrollarnos y precisamos ayuda".

La base agropecuaria de la economía uruguaya -"tenemos cuatro cabezas de ganado por habitante"- hace que se exponga a fenómenos como las sequías, las inundaciones o las olas de frío y calor, lo que aumenta su vulnerabilidad.

Vocación de liderazgo

Precisamente, Peña ve en la experiencia uruguaya con la trazabilidad del ganado, desde 2006, una oportunidad para liderar la transformación agrícola a nivel global.

No en vano, el país es uno de los firmantes de la Misión de Innovación Agrícola presentada por EU y Emiratos Árabes Unidos durante la cumbre.

"Me parece que como banco de pruebas, como piloto, Uruguay puede ser perfectamente vanguardia y liderar (...) Que esta amenaza, esto que han sentido los productores y que ha generado incertidumbre se transforme en oportunidad", señaló.

Y aludió a la "hoja de ruta" acordada con otros ministerios del Gobierno para la "medición de la huella ambiental de la ganadería, no solo de la de carbono", como mejor garantía para ejercer ese papel de liderazgo.

El papel de ministro de Medio Ambiente supone en ocasiones ejercer de "Pepito Grillo" del Ejecutivo, al contraponer diferentes intereses.

Peña se siente así, como un Pepito Grillo, "permanentemente", pero dijo que aunque le ha costado, ha acabado encontrando "aliados" en los ministros de Economía, Ganadería o Industria.

"Es la lógica tensión entre el ambiente y las decisiones económicas, productivas o industriales. Legítimamente, mis colegas necesitan desarrollo y nosotros siempre tenemos que estar equilibrando esas decisiones, pero contraponerlos es un error. Para mí las agendas son convergentes, cada vez más", remachó.

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